Gastronomía, Pasaporte cultural

Butifarra catalana, conoce la gastronomía catalana

butifarra catalana

Uno de los más deliciosos embutidos de toda Europa, y de los más antiguos datados desde el siglo XIV, es la botifarra catalana, en castellano butifarra catalana, uno de los símbolos gastronómicos que más enorgullecen al catalán.

Este embutido está compuesto por carne picada de cerdo condimentada con sal, pimienta y, en ocasiones, otras especias. Pese a ser originario y personal de Cataluña, también se comparte con otras regiones de la antigua Corona de Aragón, pero con distintas variedades en Aragón, las Islas Baleares o la Comunidad Valenciana.

Podemos diferenciar dos tipos de butifarras, las frescas, que hay que cocinar antes de comer y se sirven enteras; y las cocidas, que se comen cortadas en rebanadas.

butifarra catalana

La butifarra fresca, o también llamada cruda, se caracteriza por ser roja antes de estar cocida y rosada después. A diferencia de otras salchichas y preparados cárnicos, se caracteriza por no contener grasa sino la carne magra de la punta del lomo del cerdo. Como mucho, en algunos casos se le añade un poco de tocino picado como condimento, pero éste nunca alcanza grandes proporciones como ocurre en otras salchichas de otros países. En algunos casos, la carne picada se puede escalibar ligeramente en el horno o se puede perfumar con, por ejemplo, setas picadas, perejil o miel, entre muchos otros condimentos, antes de ser embutida.

Da hambre hablar de la butifarra catalana, ¿verdad? Pues eso no es todo.

Por otro lado, contamos con las butifarras cocidas, las cuales no es necesario cocinar ni calentar, y se comen cortadas en rodajas de medio centímetro de grosor. Con una enorme variedad, las más conocidas son la blanca, únicamente de carne magra; la de huevo, preparada con carne magra y huevo; y la negra, con carnes magras y sangre del cerdo.

Estas “longanizas” son típicas de incluirlas en los guisos y platos de consistencia, para condimentar pastas o para rellenar hortalizas. Las butifarras blanca y negra, por ejemplo, son muy frecuentes en la típica escudella catalana, o en el plato butifarra amb seques, acompañando a las alubias salteadas.

En definitiva, las butifarras son uno de los mayores símbolos gastronómicos catalanes, y una maravilla en casi todas sus variantes convirtiéndola en un embutido de sabor único.

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MSc en Biomedicina Regenerativa. Graduado en Ciencias Biológicas. Libre pensador autodidacta, contrario a lo contrario y con unas expectativas infinitas de comerme y cambiar el mundo.