Gastronomía, Pasaporte cultural

Els calçots, de la tierra a tu mesa

Els calçots, de la tierra a tu mesa

Los Calçots (Calsots en castellano), son un brote de cebolla blanca, tierna y dulce, cultivada tradicionalmente en la zona interior de Cataluña, especialmente en las tierras del Ebro y la comarca del Alto Campo. Caracterizada por ser replantada cuando ya está desarrollada, se la deja crecer hasta alcanzar un tamaño similar al de un puerro de unos veinte centímetros, siendo el plato más emblemático de la población de Valls, en Tarragona, protegido por denominación de origen.

Este es sin duda uno de los alimentos más típicos y originales de la gastronomía catalana, dando lugar cada año en el último domingo del mes de Enero desde 1979 a múltiples celebraciones conocidas como Calçotadas, siendo la excusa perfecta para organizar comidas distendidas con amigos y familiares.

Aunque también se pueden preparar al horno, tradicionalmente los calçots se asan en una parrilla a llama viva. Cuando las capas exteriores se carbonizan, entreabiertas, y empiezan a echar una especie de sudor o espuma; se les saca del fuego, envolviéndolos con densas hojas de papel de periódico durante como mínimo una media hora para que acaben de cocerse con su propio calor y se mantengan calientes.

Una vez listos, nos hemos de preparar para comerlos de la manera más divertida. Para ello, lo primero que tenemos que hacer es ponernos un babero, ya que es fácil ensuciarse. Pelando las capas exteriores con las manos, y untando el calçot acompañado de una salsa denominada salvitxada o también con salsa de romesco, nos lo comemos como la tradición manda con la cabeza boca arriba, e intentando no mancharnos acabándonoslo de un solo bocado. Una vez consumidos los calçots y tras lavarnos las manos, se comen las carnes y butifarras asadas sobre las brasas que habían acompañado a los calçots.

Els calçots, de la tierra a tu mesa

El origen de este plato tan curioso se remonta a finales del siglo XIX, cuando un campesino de la zona de Valls, por descuido, descubrió el buen sabor de estas cebollas hechas a la brasa, negras por fuera pero tiernas y sabrosas por dentro.

Sabida ya la teoría, es hora de poner lo aprendido en práctica. Poneros vuestros baberos, preparaos para mancharos las manos y no dudéis en disfrutad de una buena calçotada.

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MSc en Biomedicina Regenerativa. Graduado en Ciencias Biológicas. Libre pensador autodidacta, contrario a lo contrario y con unas expectativas infinitas de comerme y cambiar el mundo.